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Category: Meditación budista

INTRODUCCIÓN A LA MEDITACIÓN BUDISTA

INTRODUCCIÓN A LA MEDITACIÓN BUDISTA

En nuestro modo de vida rápido, sentimos la necesidad de estar siempre en movimiento. Entre el trabajo, la familia, las preocupaciones diarias y nuestras varias actividades, nos encontramos perdidos en un flujo incesante de pensamientos. Sin que nos demos cuenta, esos pensamientos se han vuelto tan intrusos que ya no podemos liberarnos de ellos.

Todos esos pensamientos están relacionados ya sea con experiencias pasadas o con eventos por venir. Al final, nos impiden vivir plenamente el presente, el único momento que existe.

Además, acontecimientos externos surgen constantemente en nuestras vidas. Algunos nos recuerdan grandes verdades que tendemos a olvidar, como el carácter no permanente de las cosas. Así que cuando sufrimos la pérdida de un ser querido, dificultades en una relación amorosa, un fracaso laboral, etc. Nos sentimos vulnerables y es ahí donde nos invaden esos pensamientos negativos que a veces nos llevan hasta la depresión.

Por lo tanto, es útil disponer de un par de herramientas para luchar contra esos pensamientos que nos afectan tanto. Y uno de nuestros mejores aliados es la mediación.

 

Pero, ¿qué es la meditación?

La meditación (Bhâvanâ en sánscrito) es la cultura del espíritu. Es una manera de reconectarse consigo mismo. Nos permite mejorar nuestra comprensión de la “verdad última”, la que nos permite liberarnos del sufrimiento (diferenciada de la “verdad convencional”, la con cual nos enfrentamos en nuestra vida cotidiana).

Bueno,  ¿ y en qué consiste de manera práctica ?

En primer lugar, hay que saber que hay diferentes estilos de meditación, según las diferentes escuelas del budismo. Así, las doctrinas del Theravada (el budismo primero, que se practica en la mayoría de los países del sudeste asiático) se refieren a una meditación en silencio y sin recurrir a ayudas externas para concentrarse. Las prácticas de Vajrayana (el budismo tibetano) incorporan componentes más esotéricos con muchos encantamientos (mantras o sílabas sagradas), ritos (rollos de oración con acción kármica) y visualización (Bodhisattva, seres de la compasión, y otros seres de la luz). La meditación Zen también incluye consideraciones filosóficas (en forma de preguntas/respuestas).

Además, la meditación no se limita al budismo y se ha practicado en la India desde el advenimiento de los textos védicos.

Hay que saber que ninguna técnica de meditación es mejor que otra. Lo mejor es familiarizarse con diferentes técnicas y elegir la que más te ayuda. Por ejemplo, las técnicas que utilizan visualizaciones y mantras pueden ser muy útiles para la concentración de la mente. Sin embargo, no caigas en la trampa de la curiosidad: querer probarlo todo a toda costa. Una vez que te sientes cómodo con una de las técnicas, es importante practicarla con consistencia para ganar en experiencia.

Como no soy experto en la meditación tibetana y la meditación Zen, haré referencia a los dos tipos de meditación del Budismo Theravada (que también son comunes a todas las escuelas del budismo).

“Mani Wall” o rollos de oración, que se giran en sentido horario recitando mantras. Estos tiene una acción kármica positiva. (Foto tomada en Boudhanath, Katmandú, Nepal)

 

Las 2 grandes técnicas de meditación 

 

  1. Meditación Samatha:

El primer paso es calmar la mente y  concentrarse.

La meditación Samatha es un prerrequisito indispensable antes de emprender técnicas más avanzadas.

Víctimas de nuestros pensamientos y emociones negativas, primero debemos encontrar la calma. Nuestro espíritu se parece a las aguas turbulentas y sucias de un río crecido, que debe volver a su pureza y tranquilidad original para poder navegar en ello.

Para lograrlo, utilizaremos un objeto de concentración presente al estado natural: la respiración (Prana en sánscrito, que significa energía vital).

Así, observando y concentrándonos en el flujo de aire que entra en nestras fosas nasales en cada inspiración, y que sale en cada expiración, calmaremos lentamente ese espíritu turbulento.

La tarea no es fácil, incluso para los meditadores experimentados: estamos tan condicionados por nuestros pensamientos que es difícil alejarnos de ellos. Seguramente, después de unos pocos segundos de concentración, volveremos a ser invadidos por varios pensamientos. Es importante aquí no generar frustración, sino aprender a simplemente observar esos pensamientos, y traer tranquilamente nuestra concentración de vuelta a la respiración. Si trates de luchar contra tu mente y tus pensamientos, no podrás alcanzar el estado de relajación que es el objeto mismo de esa meditación. Deja que las cosas se hagan de forma natural, aun si toma tiempo.

La meditación Samatha es necesaria antes de empezar con cualquier otra técnica más compleja, pero en si ya trae muchos beneficios. Si lo practicas con consistencia, de 20 a 30 minutos diariamente, te sentirás más tranquilo, más relajado. También te será más fácil alcanzar un estado de concentración óptima y mantenerlo en el tiempo.

Monje budista en Phnom Penh (Camboya). Camboya es uno de los países donde se practica el budismo Theravada.

 

  1. Meditación Vipassana

El término Vipassana significa “ver con claridad”. En otras palabras, es una técnica para ver las cosas tal cual como son, sin prejuicio.

Antes de empezar con ese tipo de meditación, es indispensable haber practicado la meditación Samatha diligentemente para disponer de una mente tranquila.

El propósito de la meditación Vipassana es aprender a observar las cosas como son, y aceptarlas tal cual, sin tratar de cambiarles su curso natural. Esta aceptación también implica la ausencia de juicio, aversión y deseo. Así que, observando la realidad de las cosas, ya no buscamos controlar lo que acontece en nuestra vida. Así aprendemos a librarnos poco a poco del sufrimiento generado por eventos externos.

De hecho, nuestros humores y nuestras impresiones de alegría están casi siempre condicionadas por la ocurrencia (o no) de eventos externos. Así que, si me siento bien hoy, vincularé ese bienestar a un acontecimiento particular que sucedió y me puso de buen humor. Si me pasan cosas malas, me sentiré bajoneado y deprimido. Sin que nos demos cuenta, nuestras emociones surgen de los cambios perpetuos que caracterizan nuestras vidas.

La meditación Vipassana permite fijar nuestros estados emocionales. Así, observando internamente sus reacciones a las diversas sensaciones del cuerpo, el meditador aprende a desarrollar su objetividad hacia ellas. Se dice que “no importa lo que nos suceda en la vida, todo depende de cómo reaccionemos”. No hay nada mas cierto. la Vipassana va aún más lejos: todo depende de nuestra capacidad de “no reaccionar”. Así que cuando alguien te ataca, al reaccionar con violencia sólo te quedas atrapado en tus propias emociones negativas. Al final, eres el gran perdedor. Ojo, no reaccionar no significa una aceptación pasiva de la violencia, sino más bien es un concepto de sabiduría : elijo no dejarme contagiar por esa negatividad y no me convierto en un instrumento al servicio de ella. Al fin y al cabo, dejamos a nuestro agresor solo con su odio.

Un término clave en este tipo de meditación es la ecuanimidad. El espíritu ecuánime lo considera todo con total objetividad.

Así, distorsionamos cada cosa que nos pasa con  nuestras emociones aflictivas que pueden ser muy destructivas. No es el dolor en si que es insoportable, sino más bien nuestra aversión a él. Al desarrollar nuestra ecuanimidad, a través de la práctica consistente de la meditación Vipassana, aprendemos a ver las cosas más objetivamente, sin dejarnos manipular por nuestras emociones.

Además, todos estamos convencidos de que las sensaciones de placer son positivas y son la fuente de nuestra felicidad, y que por lo mismo son indispensable. Pero… De manera insidiosa, esas emociones “positivas” también nos pueden llevar a nuestra pérdida, si no son controladas. El ejemplo más llamativo es el inmensurable deseo de reproducir la sensación efímera que nos dio placer en su momento, sin poder lograrlo nunca. De ese fenómeno nacen las adicciones…

La meditación Vipassana es un trabajo duro, y requiere una gran cantidad de tiempo y paciencia. Los resultados no son inmediatos, pero los beneficios son inmensos. Con el tiempo, tu estado de ánimo dependerá cada vez más de una realidad interior y menos de eventos externos.

Esa armonía interior (Sukha en sánscrito, opuesta al dukkha, sufrimiento) permite al que lo experimenta sentirse mejor en su vida diaria. También hace posible vivir con más calma y tener un mejor manejo de las situaciones difíciles donde nos asaltan emociones negativas como la ira, el odio, el deseo y la envidia.

 

Impacto del estilo de vida

Es innegable que la meditación debe formar parte de una filosofía de vida más saludable. No tiene sentido establecer un ritual de meditación de 20 minutos diarios si no viene acompañado de disposiciones a mejorar nuestros comportamientos cotidianos.

Así, las enseñanzas budistas se refieren al “óctuplo camino noble”, que establece:

  • Moralidad: el discurso justo, la acción justa y los medios de acción (profesión) justos
  • Disciplina mental: esfuerzo justo, atención justa y enfoque justo
  • Sabiduría:  visión justa y pensamiento justo

Estos puntos se desarrollarán más a fondo en otro artículo.

Por último, también cabe mencionar la necesidad de seguir una dieta sana y equilibrada para purificar tanto el cuerpo como el espíritu.

 

¿Cómo empezar con la meditación?

Por supuesto, estas pocas líneas son sólo una presentación teórica, y como lo dijo el Buda: “puedo mostrarles el camino a la iluminación pero ustedes tienen que caminar”.

Por lo tanto, si estás interesado en la meditación y quieres empezar ya, puedes comenzar con sesiones cortas de meditación Samatha. Siéntate en una posición cómoda y enfócate en tu respiración para evacuar tus pensamientos y calmar tu mente. Si te resulta demasiado difícil, puedes acompañar tu meditación con un fondo musical y/o letras relajantes (hay miles de esos disponibles en YouTube).

Por lo que se refiere a la Vipassana, recomiendo ser acompañado ya que esa técnica es mucho más compleja. Personalmente tomé el curso organizado por S. N. Goenka en 2 ocasiones. Ese curso se basa en las enseñanzas tradicionales del maestro birmano Sayagyi U Ba Khin. Es dirigido por una organización sin fines de lucro (los cursos se financian mediante las donaciones) presente en todo el mundo (para mayor información : www.dhamma.org). El curso en su versión clásica dura 10 días y implica respetar  una disciplina muy estricta (silencio total, ninguna distracción externa, horario de 4:30 a 21:00, restricciones alimentarias, etc.). Un trabajo intenso pero muy gratificante.

Si prefieres empezar de manera más suave, un montón de organizaciones ofrecen iniciaciones a la meditación y otros cursos que duran de un día a una semana. Una corriente de mindfulness (conciencia plena) se está desarrollando en Occidente. Inspiradas de las tradiciones del budismo tibetano, sus prácticas son también muy beneficiosas. El escáner corporal de mindfulness se parece a la Vipassana, pero tiene la ventaja de ser guiado, lo cual es menos desconcertante para los principiantes.

Para concluir, diría que la meditación no es un fin en si (pocos de nosotros aspiramos a convertirnos en monjes budistas) sino más bien una valiosa herramienta que nos permite aprender a ser más felices y más tranquilos en nuestro día día. Personalmente, esas técnicas han traído grandes cambios positivos en mi vida. Te recomiendo darles una oportunidad, aunque claro, como para todo el resto, necesitaras una gran voluntad y regularidad para obtener resultados. El trabajo de la mente es probablemente el más difícil de todos, pero también el más gratificante, porque todos soñamos con vivir en armonía.

Maitreva, el Buda del futuro. Foto tomada en el monasterio de Thinksey, Laddakh (India).